miércoles, 23 de junio de 2010

EPA deroga las pruebas químicas en seres humanos

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La Agencia de Protección Ambiental (EPA, Environmental Protection Agency) ha anunciado que ya no aceptará estudios que acepten haber usado pruebas químicas en seres humanos. En 2006, bajo la presión de la industria química, la EPA aprobó que se presentaran análisis que utilizaran personas como conejillos de indias en ciertas pruebas de toxicidad.

Sin embargo, hace unos días la EPA ha reculado esta polémica decisión. Prácticamente cualquier código de ética médica prohibe que se prueben sustancias químicas o drogas que puedan causar daño. Sin embargo, la industria química ha argumentado que la EPA debería aceptar los resultados de exámenes en los que voluntarios sanos son pagados por exponerse a toxinas, bajo el argumento de que éstos proveen un escenario más exacto que los estudios en animales.

Los críticos señalan que los resultados no valen la pena, ya que las compañías utilizan grupos de personas pequeños, no representativos de la población general. Estos estudios ponen a la gente en un grave riesgo físico, sin más beneficio que un puñado de billetes. “Los pesticidas están intencionalmente diseñados para ser tóxicos. Su propósito es matar insectos y plantas invasivas”, señala la senadora Barbara Boxter.

La legisladora denuncia que en los experimentos, los voluntarios tragan tabletas con insecticidas, se sientan en cámaras con vapores pesticidas, aplican estas sustancias directamente en su piel — e incluso se los disparan directamente en los ojos y nariz. Peor aún, Boxter denuncia que la industria oculta qué se está investigando a los voluntarios. “Los sujetos no fueron advertidos por los daños de la exposición a los pesticidas. Algunas veces, ni siquiera se les decía que las sustancias probadas eran pesticidas”, explica la senadora.

Las pruebas en seres humanos fueron aceptadas durante la era de Bush (¿a alguien le sorprende?), bajo la tutela de Stephen Johnson, un ex científico de la industria tabacalera. No obstante, el gobierno actual quiere frenar que las compañías se aventajen de las poblaciones vulnerables, necesitadas de dinero, para que sirvan como ratas de laboratorio. La nueva disposición deroga este permiso a las empresas. Entonces, ¿de dónde saldrán los datos sobre exposición a estas sustancias? De los reportes de envenenamiento accidental, exposición de trabajadores de la industria, y otras fuentes inintencionales.

lunes, 14 de junio de 2010

Los regalos se pagan.

Profesionales y usuarios se suman a la plataforma No Gracias, que pretende redefinir las relaciones con la industria farmacéutica

JAIME PRATS - Valencia -España 11/06/2010

En 2000, un médico internista de Nueva York, Bob Goodman, fundó la organización No free lunch (no hay comida gratis), para denunciar las prácticas de mercadotecnia de la industria farmacéutica. El nombre hacía alusión a la costumbre que tienen estas empresas de invitar a comer a los estudiantes de medicina e iniciar desde los campus su relación con los futuros médicos para que promocionen sus productos en el futuro.

"En el fondo, la idea que se quería transmitir es que no hay nada gratis, y que alguien acaba pagando siempre por los regalos de la industria", comenta Carlos Ponte, jefe del servicio de medicina intensiva del hospital General de Asturias. Ponte puso en marcha No Gracias, la asociación equivalente en España, hace dos años. Ayer participó en la presentación de la filial valenciana, en un acto apoyado por la Associació de Defensa de la Salut Pública del País Valencià (Acdesa) y la Societat Valenciana de Medicina Familiar i Comunitaria (Svmfic), a la que también acudió Antoni Bayón, del grupo del medicamento de la Svmfic.

El objetivo de estas entidades -en Italia No grazie, pago io; en Australia Healthy Skepticism- consiste en denunciar "la situación de dependencia" de los profesionales sanitarios respecto a la industria, por lo que apelan a "redefinir esta relación y hacerla más transparente". "Queremos poner orden en la presión y la influencia intensiva y abusiva que ejerce la industria", apuntó el portavoz de la plataforma en España.

Para Ponte, existen varios frentes a los que prestar atención. Por un lado, la industria debería separar "nítidamente" la información de la promoción (que en muchos casos ha incluido invitaciones o regalos) al hablar de sus productos. De hecho, este internista apunta que el 30% de la inversión de la industria se destina a mercadotecnia. Por otra parte, está el papel en la formación continuada de los médicos. La información que reciben los profesionales sobre nuevos tratamientos les llega en un 90% a través las propias empresas que venden estos fármacos. A ello se suma el control que ejercen en los ensayos y en el diseño de nuevos productos, generalmente en medicamentos que puedan reportarles beneficios a pesar de que sean similares a otros existentes en el mercado.

El debate es complejo y tiene múltiples matices. Y los hechos son que el peso de la investigación en medicamentos y en la formación de médicos descansa de forma evidente en la industria.

¿Se puede cambiar este patrón? Antoni Bayón apunta al deber de la Administración de hacer cumplir la norma que regula los conflictos de intereses en este campo. Ponte da más pistas. Por ejemplo, aumentar el presupuesto de investigación y de formación estatal e ir ocupando el terreno copado por las empresas.

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Via:SALUD Y OTRAS COSAS DE COMER

miércoles, 9 de junio de 2010

La sinvergonzonería de la Farmaindustria

Junio10/2010
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Farmaindustria denunciará a Lakua por dar preferencia a los genéricos

Farmaindustria, asociación que agrupa a las industrias farmacéuticas españolas, denunciará al Gobierno de Lakua por su plan de ahorro sanitario, que da preferencia a cuatro medicamentos genéricos sobre otros que sólo podrán prescribirse con un informe que lo justifique.

GARA |

La asociación española de industrias farmacéuticas, Farmaindustria, anunció que emprenderá acciones legales contra el Departamento de Sanidad del Gobierno de Lakua por «impedir el acceso» a determinados medicamentos originales y fomentar los genéricos.

Osakidetza anunció ayer que a partir del lunes los médicos deben recetar cuatro medicamentos genéricos para tratar enfermedades crónicas con actuaciones sobre el colesterol, la hipertensión, la osteoporosis o como anticoagulantes. Aunque podrán prescribir los de marca si lo creen preferible, deberán elaborar un informe que justifique esa decisión. El consejero de Sanidad, Rafael Bengoa, informó de que ya se están enviando cartas con esas directrices con el fin de ahorrar unos seis millones de euros.

Farmaindustria denunció que la medida «vulnera el sistema de financiación y prescripción de medicamentos legalmente establecido, según el cual es competencia exclusiva del Estado determinar» cuáles deben pagarse con fondos públicos y las condiciones de dicha financiación. Además, a juicio de la industria, supone una «alteración radical de las reglas de juego» ya que priva a los ciudadanos vascos de medicamentos incluidos en la financiación aprobada por el Ministerio de Sanidad para el Estado español.

Bengoa explicó en el Parlamento de Gasteiz aspectos del Plan de Ahorro del Gasto Sanitario, aunque no ofreció una cifra global de la cantidad que se pretende ahorrar ni el número de medicamentos de marca que deberán ser sustituidos por genéricos. En este plan no se incluye la posibilidad del copago de recetas aunque Bengoa reconoció se está estudiando.

domingo, 6 de junio de 2010

Vinculan a expertos de la OMS con farmacéuticas

Tamiflu

Decenas de países tratan de rescindir los contratos con la farmacéutica tras no utilizar todo el tamiflu que habían almacenado.

Un informe presentado este viernes acusa a la Organización Mundial de la Salud (OMS) de no hacer público el conflicto de intereses de al menos tres de las personas que escribieron las pautas por las que se rigieron decenas de gobiernos a la hora de gastar miles de millones de dólares en medidas contra la gripe porcina.

Según el documento elaborado por el diario médico British Medical Journal (BMJ) y la Oficina de Periodismo de Investigación, al menos tres de los investigadores que presentaron el grueso de los documentos científicos en los que se basó la adquisición de medicamentos por parte de los gobiernos habían recibido dinero de alguna de las empresas farmacéuticas que producían los fármacos.

Los autores del estudio afirman que, de haber sabido que este era el caso, los gobiernos hubieran podido tratar la información y la recomendación de otra manera.

Iaian Overton, editor jefe de la Oficina de Periodismo Investigativo le dijo a BBC Mundo que "las pautas (de comportamiento contra una pandemia) estaban muy influenciadas por tres anexos que fueron escritos por tres individuos, los profesores Fred Hayden, Arnold Monto y Karl Nicholson, que estaban o habían estado poco antes de ese momento recibiendo dinero de compañías farmacéuticas que obtendrían benificios de sus recomendaciones".

Las compañías mencionadas son Roche y GlaxoSmithKline (GSK). Roche tuvo beneficios de miles de millones de dólares con la venta de tamiflú a gobiernos que siguieron las recomendaciones de la OMS, mientras que GSK produce relenza y algunos antivirales.

"¿Cuándo hay conflicto?"

"Mientras la OMS siga permaneciendo hermética y no revele quién le está aconsejando y sus conflictos de intereses, sentimos que esto es contraproducente. La OMS está bajo sospecha, porque se cree que está escondiendo algo y esto plantea la duda acerca de la independencia de alguno de sus expertos", señaló Overton.

EUROPA TAMBIÉN HACE PREGUNTAS

El documento publicado este viernes coincide con otro informe independiente presentado ante el Consejo del Comité Europeo de Salud en el que se revisa la gestión de la OMS en la crisis de la gripe porcina.

El autor del informe, Paul Flynn, del Comité para asuntos de familia y de salud social del Reino Unido, afirma que las decisiones tomadas por la OMS no fueron lo suficientemente transparentes y que crearon una serie de problemas.

Entre ellos, el desperdicio de grandes sumas de dinero público, la provocación de un miedo injustificado entre los europeos, la creación de riesgos de salud a través de medicinas que no habían sido lo suficientemente sometidas a prueba antes de ser autorizadas en procedimientos realizados a toda la velocidad y la distorsión de las prioridades de los servicios públicos en toda Europa.

Pero Gregory Hart, vocero de la OMS, respondió a través de BBC Mundo que la organización "pide declaraciones de interés a todos sus expertos y eso fue lo que ocurrió en esta ocasión. Las declaraciones son posteriormente evaluadas por el jefe del comité y por la secretaría y ellos son los que revisan si estos conflictos de interés son realmente tales, si necesitan más información o si de verdad hay conflicto se le pide que abandone el comité. Y eso no ocurrió en esta ocasión".

"Hay que hacer una distinción entre el conflicto de interés de una persona que da charlas y cobra por ellas y el conflicto de intereses de alguien que tiene un salario de una compañía", señaló Hart, quien dejó entrever que uno de los criterios que se tiene en cuenta para determinar si existe dicho conflicto es el porcentaje del dinero que recibe una persona de una farmacéutica en relación al total de sus ingresos personales.

El vocero de la OMS también acusó al British Medical Journal (BMJ) de haber sido "increíblemente selectivo" en la información seleccionada para su informe:

"El BMJ habla de tres expertos en un comité formado por 20, es muy difícil que los votos de tres personas superen a 17".

"La cuestión es el pago"

Pero Deborah Cohen, autora del estudio y editora de reportajes de BMJ, afirma que "la cuestión es si gente que ha sido pagada por compañías que han hecho miles de millones de dólares vendiendo estos fármacos debería tomar la decisión y escribir los manuales de comportamiento y uso de estos medicamentos".

La cuestión es si gente que ha sido pagada por compañías que han hecho miles de millones de dólares vendiendo estos fármacos debería tomar la decisión y escribir los manuales de comportamiento y uso de estos medicamentos

Déborah Cohen, editoria de reportajes de BMJ

"Yo creo que no es aceptable", concluyó Cohen.

El informe del BMJ y de la Oficina de Periodismo Investigativo también pone en su mira el secretismo alrededor del comité que tomó la decisión de elevar a pandemia la crisis de la gripe porcina, cambiando los parámetros existentes hasta entonces.

El documento dice que se protege la identidad de sus miembros, del que sólo se conoce al presidente, para evitar presiones de la industria, pero que al menos los tres miembros mencionados pertenecen a esa industria de cuya presión quieren huir.

Pero el vocero de la OMS señaló que "esos tres miembros declararon completamente sus intereses y el propio comité secreto determinó, en conocimiento de la información, que no había conflicto de interés. Una vez que el comité haya finalizado sus funciones se publicará toda la información relativa al mismo".

Mientras se produce este cruce de acusaciones, las dudas sobre la gestión de la OMS durante la crisis de la gripe porcina o gripe A se multiplican a lo largo y ancho del globo, con investigaciones que se llevan a cabo en muchos países europeos por organismos independientes, autoridades e incluso dentro de la misma organización.