sábado, 31 de octubre de 2009

Pregunta a Bill Gates


Hecha por Lord:
Supongo que conocerá las declaraciones realizadas por el New York Times el pasado año, en las cuales se hablaba de la donación por parte de la fundación de caridad que preside con su mujer, la cifra de 218 millones de dólares para combatir la polio e inmunizar contra la misma a gran parte de la población del delta del Níger mientras que al mismo tiempo, estaba invirtiendo 423 millones de dólares en Eni, Royal Dutch Shell, Exxon Mobil Corp., Chevron Corp. y Total of France, compañías responsables de producir los más altos niveles de contaminación en esa misma región. ¿Qué opina del tema señor Gates?. Gracias por su tiempo. (Fuente)

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viernes, 30 de octubre de 2009

Codex Alimentarius – La trampa para reducir la población mundial

En la gran elite mundial existe la certeza de que una de las mejores maneras de mantener un cierto equilibrio en el planeta es eliminar a un porcentaje de su población (y de paso hacer un buen negocio de ello).
Se trata de tener a la población enferma durante el tiempo que duren. Lo peor para el sistema es tener gente sana y viviendo muchos años- ODIAN LA MEDICINA PREVENTIVA VERDADERA (no la de las vacunas, colesterol y demas monsergas ).

Parte de este programa es el CODEX ALIMENTARIUS, que se organiza desde la mafia mundial de la salud – la OMS :

Como comenta el Dr. Matias Ruth:

¿ que papel juega en todo este entramado de intereses la Organización Mundial de la Salud? ¿No debiera ser la primera interesada en promover la nutrición como elemento de salud preventiva?

La Organización Mundial de la Salud (OMS) se creó hace más de 50 años con el fin de mejorar la salud en todo el mundo. Y uno de sus principales objetivos iniciales fue la difusión de información sobre nutrición. Junto con la Organización para la Agricultura y la Alimentación (OAA), la OMS publicó informes anuales durante una década a los que adjuntaba reportes conjuntos sobre Nutrición.
Pero después de ese período la industria farmacéutica tomó ya el control absoluto de la OMS. Desde ese momento se convirtió en lo opuesto a lo que era. En 1963, sólo 15 años después de que se fundase la OMS para servir a los habitantes del mundo, se había convertido en un instrumento del cártel farmacéutico mundial.

Ese año se creó una nueva comisión para luchar específicamente contra los micronutrientes (vitaminas, minerales y aminoácidos) e impedir que se usasen para prevenir, curar y erradicar enfermedades.
El propósito del llamado Codex Alimentarius (estándar alimentario) de esa comisión de la OMS / OAA era el de imponer “límites superiores” artificiales para impedir que la gente usase estos componentes naturales para la salud con fines terapéuticos.
Esa comisión también se embarcó en una “guerra santa” contra la propagación de la información sobre los beneficios científicos de estos micronutrientes para la salud. De esta forma, el farma-cártel utilizó a la OMS como su instrumento mundial para dar el empujón a la primera legislación de la globalización, leyes proteccionistas para asegurar artificialmente el monopolio mundial de la salud de los fármacos patentados.
Y así, durante los últimos 40 años la organización creada para mejorar la salud se ha utilizado para satisfacer los intereses de un puñado de inversionistas haciendo exactamente lo opuesto: mantener a los habitantes del mundo ignorantes de una información vital para prevenir las enfermedades más comunes de la actualidad.

El Codex Alimentarius es una comisión conjunta integrada por personas de la OMS y de la OAA. Alrededor de la mitad de sus miembros están relacionados , directa o indirectamente, con la industria farmacéutica.
Por eso, a la vez que en ella se trata de numerosas cuestiones relacionadas con la seguridad de los alimentos, la mayor parte de su tiempo lo dedican, atendiendo a los intereses del cártel farmacéutico, a impedir que se difunda información sobre cómo mejorar la salud de forma natural con vitaminas, minerales y otros nutrientes esenciales.

Después de que fracasase en 1994 su primer intento de ilegalizar las terapias naturales en Estados Unidos las multinacionales farmacéuticas revitalizaron el Codex Alimentarius en 1995.

Desde entonces han dirigido una enérgica campaña para proteger el negocio farmacéutico de los micronutrientes, eficaces, seguros y no patentables.

En la actualidad esa comisión se reúne todos los años a puerta cerrada.

Su objetivo principal no confesado es prohibir todo aquello que tenga que ver con las vitaminas, los minerales y otros nutrientes esenciales para la prevención de enfermedades.
Luego intentarán, sin escrúpulos, que esas recomendaciones pasen a la Asamblea General de Naciones Unidas para que se conviertan en ley vinculante para todos los países miembros; es decir, para todo el mundo. Ese es, por lo menos, el plan del cártel farmacéutico.

Para comprender la importancia de este paso se deben entender los siguientes hechos: nadie en su sano juicio apoyaría una prohibición por las buenas. Por tanto, el cártel farmacéutico necesitaba proporcionar un pretexto a los políticos aún indecisos acerca del motivo por el que deberían ilegalizar las terapias naturales. Y como pretexto inventaron la existencia de efectos secundarios en las vitaminas, lo que es falso. Tales efectos secundarios sólo existen en la imaginación de los grupos que sostienen los intereses farmacéuticos y en las mesas de diseño de su maquinaria mundial de relaciones públicas. Las vitaminas, los minerales y los aminoácidos son los bloques de construcción de la vida y el cuerpo puede eliminar cualquier excedente de ellos sin problema.

Una situación diametralmente opuesta a los medicamentos farmacéuticos sintéticos.

Precisamente porque los fármacos son sintéticos y no naturales el cuerpo no los reconoce y esa es la razón por la que casi todos ellos causan graves efectos secundarios. Según la edición del 15 de abril de 1998 del Journal of the American Medical Association, publicación de la Asociación Médica Americana, los efectos secundarios mortales de los medicamentos se han convertido en la cuarta causa principal de muerte en el mundo industrializado

Se pueden poner ejemplos de micronutrientes muy importantes:

Es un hecho científicamente demostrado que la vitamina C no sólo protege de la llamada “enfermedad de los marineros”, el escorbuto, sino que es el factor principal para prevenir los problemas cardiovasculares y muchas otras patologías.

Así que la simple decisión de que este conocimiento vital llegase a la profesión médica posibilitó deliberadamente la actual epidemia de enfermedades cardiovasculares, causa número uno de muerte en el mundo industrializado así como en las zonas más urbanizadas del mundo en vías de desarrollo.

Apenas sabe nadie tampoco que el cuerpo humano no produce el aminoácido natural lisina, un bloque de proteínas esencial. Y resulta que esa molécula natural, la lisina, es uno de los factores más importantes a la hora de impedir la propagación del cáncer por el cuerpo. El cáncer es la segunda epidemia más numerosa en el mundo industrializado y los fármacos vendidos durante el último mes de vida de un paciente con cáncer conforman uno de los mercados más rentables del negocio farmacéutico de las enfermedades.

Ahora, a comienzos del siglo XXI, la humanidad empieza a despertar de esta pesadilla. Sin embargo, dos de cada tres personas del mundo industrializado y del tercer mundo se habrían salvado probablemente de la muerte en las últimas décadas sólo con que se hubiera propagado la información sobre las moléculas necesarias para el buen funcionamiento celular que nuestro cuerpo no produce.
Y la razón de que tantas personas hayan estado “dormidas” durante todo un siglo no es que sean poco inteligentes sino que se debe al hecho de que para que el fraudulento y engañoso negocio de las farmacéuticas funcione éstas se gastan miles de millones de dólares cada año en crear una fachada artificial que las muestre como “benefactoras de la humanidad”. Y para alcanzar ese objetivo la industria farmacéutica se gasta en marketing el doble de lo que gasta en investigación.

Fuente: joanfliz




Encontrado en :http://chemtrailsevilla.wordpress.com/2009/04/11/codex-alimentarius-la-trampa-para-reducir-la-poblacion-mundial/

jueves, 29 de octubre de 2009

Los crímenes de las grandes compañías FARMACEÚTICAS.

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SOBRE TERESA FORCADES

Hay 12.000 toneladas de medicamentos enterradas en Galicia

Vertedero de Areosa. Foto de Carlos Pardellas

POR TONI L. QUEROL.

En el año 2002, la industria farmacéutica española, agrupada bajo el nombre de Farmaindustria, presentó a bombo y platillo un programa “pionero” para solucionar la acumulación de residuos farmacológicos: el SIGRE (Sistema Integral de Gestión de Residuos). La idea era que todos los españoles depositáramos los medicamentos usados o caducados en unos bonitos puntos de recogida hechos de cartón, en ecológicos colores blanco y verde, instalados en 20.000 farmacias. De allí los recogerían, separarían los envases para su reciclaje y los medicamentos serían incinerados, no sólo evitando así “que se tiren por el desagüe o acaben en la basura, contaminando los ríos” sino sirviendo además como combustible para la obtención de energía eléctrica. La idea suena cojonuda, ¿verdad? Al Gobierno español y a todos los gobiernos autonómicos también les sonó muy bien y apoyaron la iniciativa. Pues bien, resulta que ni un solo medicamento, ni una sola píldora, se ha llegado a incinerar en los 7 años (¡siete!) de funcionamiento del Sigre. En lugar de eso, unas 12.000 toneladas de medicamentos han sido enterradas o almacenadas en un solo vertedero, el de Areosa en Cerceda, Galicia.

Ahí va una sinopsis de esta compleja historia, a medio camino del thriller político, el cine de catástrofes y la comedia bufa. En octubre de 2008 los medios de comunicación gallegos informan de que 3.000 truchas han muerto en un fin de semana en el río Lengüelle. La Guardia Civil investiga un enorme vertedero situado a unos 500 metros. Las conclusiones de la investigación son contundentes: el vertedero de Areosa—compartido por la empresa pública Sogama, la empresa privada Danigal y una planta incineradora de animales—tiene graves deficiencias en cuanto a la impermeabilización y depuración de las montañas de basura que almacena y presenta filtraciones de lixiviados (líquidos muy tóxicos que genera la concentración de basura). No sólo eso: la Guardia Civil acusa a Danigal de “vertidos voluntarios y reiterados” de residuos al río. Empieza el baile de registros, incautaciones de ordenadores, despidos de directivos que habrían ocultado analíticas del vertedero, y el lanzamiento de cuchillos entre sociatas y peperos, en pie de guerra porque las elecciones están a la vuelta de la esquina. A finales de enero, el diario La Opinión de A Coruña da un giro espectacular a la historia: unos e-mails remitidos por un ex técnico de Sogama revelan que ese mismo vertedero almacenaba sin permiso todas las medicinas recogidas por el programa SIGRE y que supuestamente debían ser incineradas. Ahora viene el toque de comedia: Sogama dice que su acuerdo de reciclaje no incluía quemar medicamentos; en SIGRE se hacen los ofendidos y dicen que tienen certificados de Danigal según los cuales la “valorización energética” se realizaba conforme a lo previsto; Danigal dice que nunca ha tenido un horno que pueda hacer eso; el gobierno gallego dice que no pasa nada, que este tipo de residuos es asimilable a los residuos urbanos; y el alcalde de Cerceda aduce que los medicamentos no son peligrosos porque son “de los que se toman por la boca”. En fin, la noticia desaparece de los medios, nadie dimite, el proceso judicial avanza lentamente, 12.000 toneladas de medicinas siguen ahí amontonadas y yo ya no sé qué hacer con los Voltaren y Gelocatil caducados que tengo en casa, si tirarlos por el retrete o hacerme un batido.

Para ayudarnos a sacar algo en claro, nos pusimos en contacto con Raúl Vieira, Doctor en Ciencias Biológicas, experto en tecnología ambiental y en gestión de residuos peligrosos. Y la verdad es que tras hablar con él la historia vira definitivamente hacia el género terrorífico.LEE TODO

lunes, 26 de octubre de 2009

Aprueban en los EEUU el uso de un antiviral experimental para tratar la gripe A

Food and Drug Administration permitió que la droga peramivir, que aún se encuentra en período de prueba, sea aplicada en casos severos de influenza A


El antiviral peramivir es desarrollado por la farmacéutica BioCryst Pharmaceuticals Inc., y aún es testeado por Food and Drug Administration (FDA), es decir, no cuenta con la aprobación oficial final. Sin embargo, desde ese organismo permitieron su utilización en casos severos de influenza A, publicó The Wall Street Journal en su sitio web.

La autorización médica para la utilización de esta droga fue girada por FDA el viernes. En ella permite a los médico la aplicación de peramivir (que es intravenosa) en ciertos adultos y niños que se encuentran hospitalizados con sospecha o confirmación de gripe por virus A.

A pesar de que el permiso oficial llegó hace pocas horas, ya algunos especialistas del país utilizaron esta medicación en casos severos, amparados en una serie de reglas de acceso de FDA (extendidas entre los médicos) que permiten el uso de drogas experimentales en determinados pacientes bajo ciertas condiciones. Este uso de emergencia permite aplicar aquellos productos que aún no tienen la aprobación final del organismo.

De acuerdo a los datos obtenidos hasta el momento, sólo falta confirmar si el peramivir es seguro y efectivo, pero "basados en la totalidad de la evidencia científica disponible, es razonable pensar que el peramivir en fase IV podría ser efectivo en ciertos pacientes", dijeron fuentes de FDA.

Desde la compañía aseguraron que está prácticamente completa una producción de aproximadamente 130 mil dosis de esta nueva droga, y se preparan para recibir más pedidos en caso de que sean necesarios.

FDA señaló que la droga sólo deberá ser utilizada en pacientes que no respondan o no puedan tomar el antiviral oral Tamiflu, de Roche, o Relenza, de GlaxoSmithKline.

Fuente: Infobae.com

Encontrado en:http://www.tipete.com/

viernes, 23 de octubre de 2009

Sabio consejo

Generalmente a las personas les gustan dar consejos, más no siempre son consejos dignos de ser seguidos.

Mas, con aquel joven médico fue diferente.

Casi al término de la fiesta de su formación, uno de sus profesores se aproximo, colocó la mano sobre su hombro, y le dijo: “Hijo mío, voy a darle un consejo. Siempre que usted vaya a a recetar un remedio para un paciente, pregúntese primero:”

¿Tomaría yo ese remedio? ¿Se lo daría a mi padre, a mi madre? ¿Lo recetaría a un hijo o un hermano?

Si la respuesta fuera si, entonces puede prescribir la medicación y aguardar con la conciencia tranquila.”

Aquel joven recién formado es hoy un gran médico y ejerce la medicina hace muchos años, más jamás olvido aquel sabio consejo.

Se pasaron más de veinte años y las palabras de su profesor quedaron grabadas en su mente, orientando sus acciones en el ejercicio de la medicina.

Sus pacientes tienen plena confianza en sus diagnósticos y en sus orientaciones médicas..

Más cuando alguien le habla de cómo lo admira por su dignidad y competencia, el atribuye eso a su sabio maestro, diciendo: “Eso es merito de un profesor que tuve en la universidad. Fue él el que me dio una receta infalible para guiarme en las decisiones”.

Sería muy bueno que cada alumno, al dejar la universidad. Recibiese un consejo de esos y lo siguiese en su vida profesional.

Si ingenieros y arquitectos se preguntasen siempre, antes de hacer un proyecto, si moraran en aquel edificio o casa, si colocaran a un ser querido para morar en su interior.

Si el fabricante de este o aquel producto usase el mismo criterio, y jamás pusiese en circulación productos que no desea para sí ni para los suyos, jamás tendríamos reclamaciones de los consumidores.

Si los políticos, abogados, magistrados, reflexionasen sobre sus acciones, preguntándose si las aplicarían a sí mismos o a los sus amores, tendríamos una sociedad mucho mejor y más justa.

Si los profesores, enfermeros, farmacéuticos, hiciesen lo mismo, el mundo sería mejor.

Si los gobernantes, antes de hacer la guerra, se preguntasen si irían al frente de la batalla, si mandarían a su madre, a su hijo, esposa, a sus más dilectos amigos, ciertamente optarían por la diplomacia.

En fin, si todos los individuos, en cualquier actividad que desempeñasen actuasen siempre teniendo por base hacer a los otros lo que aceptarían de buen agrado hacer para sí mismos, no habría violencias, injusticias, desamor…

¿Tiene todo esto sentido para usted?

¿Y sabe lo que eso significaría?

Si, sería el cumplimiento de la regla aurea prescrita por Jesús, el más sabio de los Maestros.

¿Sencillo, no?

La solución de todos los problemas de la humanidad en un precepto tan sencillo y fácil de entender…

No en tanto, pocos están dispuestos a echar mano de ese recurso.

¿Y sabe usted por qué?

Porque precisaría derrotar los valores más poderosos que aun habitan en el corazón del hombre: el orgullo y el egoísmo.

Más usted que desea construir un mundo más feliz y más justo, puede hacer su parte sin preocuparse con aquellos que aun se complacen en la explotación de los semejantes.

¿Más será que valdrá la pena?

Sin duda que si, pues usted solo responderá por los propios actos, ante su propia conciencia.

Una vez más vamos a encontrar en la sabiduría de Jesús la afirmativa: “a cada uno según sus obras.”

Por eso es que vale la pena actuar con dignidad y honradez, pues solamente una conciencia recta le dará la paz del espíritu, en este mundo y en el otro.

Piense en eso, y haga su parte en el ejercicio de su profesión, sea ella cual fuera.

Texto del equipo de Redacción de Momento Espirita, con base en la historia del Dr. Alan Archetti.

jueves, 22 de octubre de 2009

Carta Aviso de LA COCTELERA

EN SOLIDARIDAD CON MAYKA MARIN

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He recibido en mi correo yahoo la siguiente nota de la administración de LA COCTELERA y por eso he tenido que quitar el nombre de la acosadora pero no el de la acosada ,a la que se le escucha muy poco y se le pisotean sus derechos...eso ocurre cuando quién acosa tiene poder político y dinero.

Retirado el nombre de la acosadora y cumpliendo las normas de LA COCTELERA no deben cerrar el blog.Veremos a ver si LA COCTELERA también comulga con ruedas de molino o respeta la libertad de expresión que esta vez no tiene nombre propio...con gusto pasaré los datos necesarios a los grupos de Mobbing que están interesándose por el caso.

CONTENIDO INAPROPIADO DE TU BLOG

miércoles, 21 de octubre de 2009, 01:58 pm

De:


A:

maykamarinm@yahoo.com

Hola,

Te escribimos desde la administración de La Coctelera para comunicarte que tu blog contiene contenido que incumple las Condiciones de Uso de La Coctelera. La publicación insultos y acusaciones contra personas es algo que no se puede publicar: además de incumplir nuestras Condiciones de Uso incumplen leyes.

No entramos a realizar una valoración personal acerca del contenido publicado en su blog, no estamos ni a favor ni en contra, pero estamos en la obligación de pedir su retirada.

Agradecemos su comprensión.

Un saludo
La Coctelera


lunes, 19 de octubre de 2009

Lo que cuesta la investigación clínica con fármacos: sólo una pequeña muestra


¿Podemos permitirnos una investigación con fármacos tan cara? ¿Cuáles de estos gastos que hemos desglosado son necesarios, cuáles son obviables y cuántos abaratables? ¿Interesa hacer este esfuerzo reflexivo? ¿Interesa hacer más sostenible y eficiente la investigación clínica con fármacos? ¿Es la investigación parte del negocio? Todo esto y más lo analiza en su más que interesante artículo en el blog:
SALUD Y OTRAS COSAS DE COMER

domingo, 18 de octubre de 2009

Última carta del Dr.René Favaloro

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(Del Dr. René Favaloro julio 29-2000 –14,30 hs)

Si se lee mi carta de renuncia a la Cleveland Clinic, está claro que mi regreso a la Argentina (después de haber alcanzado un lugar destacado en la cirugía cardiovascular) se debió a mi eterno compromiso con mi patria. Nunca perdí mis raíces. Volví para trabajar en docencia, investigación y asistencia médica. La primera etapa en el Sanatorio Guemes, demostró que inmediatamente organizamos la residencia en cardiología y cirugía cardiovascular, además de cursos de post grado a todos los niveles.
Le dimos importancia también a la investigación clínica en donde participaron la mayoría de los miembros de nuestro grupo. En lo asistencial exigimos de entrada un número de camas para los indigentes. Así, cientos de pacientes fueron operados sin cargo alguno. La mayoría de nuestros pacientes provenían de las obras sociales. El sanatorio tenía contrato con las más importantes de aquel entonces.
La relación con el sanatorio fue muy clara: los honorarios, provinieran de donde provinieran, eran de nosotros; la internación, del sanatorio (sin duda la mayor tajada).
Nosotros con los honorarios pagamos las residencias y las secretarias y nuestras entradas se distribuían entre los médicos proporcionalmente.
Nunca permití que se tocara un solo peso de los que no nos correspondía.
A pesar de que los directores aseguraban que no había retornos, yo conocía que sí los había. De vez en cuando, a pedido de su director, saludaba a los sindicalistas de turno, que agradecían nuestro trabajo.
Este era nuestro único contacto.
A mediados de la década del 70, comenzamos a organizar la Fundación. Primero con la ayuda de la Sedra, creamos el departamento de investigación básica que tanta satisfacción nos ha dado y luego la construcción del Instituto de Cardiología y cirugía cardiovascular.
Cuando entró en funciones, redacté los 10 mandamientos que debían sostenerse a rajatabla, basados en el lineamiento ético que siempre me ha acompañado.
La calidad de nuestro trabajo, basado en la tecnología incorporada más la tarea de los profesionales seleccionados hizo que no nos faltara trabajo, pero debimos luchar continuamente con la corrupción imperante en la medicina (parte de la tremenda corrupción que ha contaminado a nuestro país en todos los niveles sin límites de ninguna naturaleza). Nos hemos negado sistemáticamente a quebrar los lineamientos éticos, como consecuencia, jamás dimos un solo peso de retorno. Así, obras sociales de envergadura no mandaron ni mandan sus pacientes al Instituto.
¡Lo que tendría que narrar de las innumerables entrevistas con los sindicalistas de turno!
Manga de corruptos que viven a costa de los obreros y coimean fundamentalmente con el dinero de las obras sociales que corresponde a la atención médica.
Lo mismo ocurre con el Pami. Esto lo pueden certificar los médicos de mi país que para sobrevivir deben aceptar participar del sistema implementado a lo largo y ancho de todo el país.
Valga un solo ejemplo: el Pami tiene una vieja deuda con nosotros, (creo desde el año 94 o 95) de 1.900.000 pesos; la hubiéramos cobrado en 48 horas si hubiéramos aceptado los retornos que se nos pedían (como es lógico no a mí directamente).
Si hubiéramos aceptado las condiciones imperantes por la corrupción del sistema (que se ha ido incrementando en estos últimos años) deberíamos tener 100 camas más. No daríamos abasto para atender toda la demanda.
El que quiera negar que todo esto es cierto que acepte que rija en la Argentina, el principio fundamental de la libre elección del médico, que terminaría con los acomodados de turno.
Los mismo ocurre con los pacientes privados (incluyendo los de la medicina prepaga) el médico que envía a estos pacientes por el famoso ana-ana , sabe, espera, recibir una jugosa participación del cirujano.
Hace muchísimos años debo escuchar aquello de que Favaloro no opera más! ¿De dónde proviene este infundio?. Muy simple: el pacientes es estudiado. Conclusión, su cardiólogo le dice que debe ser operado. El paciente acepta y expresa sus deseos de que yo lo opere. “Pero cómo, usted no sabe que Favaloro no opera hace tiempo?”. “Yo le voy a recomendar un cirujano de real valor, no se preocupe”. El cirujano “de real valor” además de su capacidad profesional retornará al cardiólogo mandante un 50% de los honorarios!
Varios de esos pacientes han venido a mi consulta no obstante las “indicaciones” de su cardiólogo. “¿Doctor, usted sigue operando?” y una vez más debo explicar que sí, que lo sigo haciendo con el mismo entusiasmo y responsabilidad de siempre.
Muchos de estos cardiólogos, son de prestigio nacional e internacional.
Concurren a los Congresos del American College o de la American Heart y entonces sí, allí me brindan toda clase de felicitaciones y abrazos cada vez que debo exponer alguna “lecture” de significación. Así ocurrió cuando la de Paul D. White lecture en Dallas, decenas de cardiólogos argentinos me abrazaron, algunos con lágrimas en los ojos. Pero aquí, vuelven a insertarse en el “sistema” y el dinero es lo que más les interesa.
La corrupción ha alcanzado niveles que nunca pensé presenciar. Instituciones de prestigio como el Instituto Cardiovascular Buenos Aires, con excelentes profesionales médicos, envían empleados bien entrenados que visitan a los médicos cardiólogos en sus consultorios. Allí les explican en detalles los mecanismos del retorno y los porcentajes que recibirán no solamente por la cirugía, los métodos de diagnóstico no invasivo (Holter echo, camara y etc., etc.) los cateterismos, las angioplastias, etc. etc., están incluidos.
No es la única institución. Médicos de la Fundación me han mostrado las hojas que les dejan con todo muy bien explicado. Llegado el caso, una vez el paciente operado, el mismo personal entrenado, visitará nuevamente al cardiólogo, explicará en detalle “la operación económica” y entregará el sobre correspondiente!.
La situación actual de la Fundación es desesperante, millones de pesos a cobrar de tarea realizada, incluyendo pacientes de alto riesgo que no podemos rechazar. Es fácil decir “no hay camas disponibles”.
Nuestro juramento médico lo impide.
Estos pacientes demandan un alto costo raramente reconocido por las obras sociales. A ello se agregan deudas por todos lados, las que corresponden a la construcción y equipamiento del ICYCC, los proveedores, la DGI, los bancos, los médicos con atrasos de varios meses. Todos nuestros proyectos tambalean y cada vez más todo se complica.
En Estados Unidos, las grandes instituciones médicas, pueden realizar su tarea asistencial, la docencia y la investigación por las donaciones que reciben.
Las cinco facultades médicas más trascendentes reciben más de 100 millones de dólares cada una! Aquí, ni soñando.
Realicé gestiones en el BID que nos ayudó en la etapa inicial y luego publicitó en varias de sus publicaciones a nuestro instituto como uno de sus logros!. Envié cuatro cartas a Enrique Iglesias, solicitando ayuda (¡tiran tanto dinero por la borda en esta Latinoamérica!) todavía estoy esperando alguna respuesta. Maneja miles de millones de dólares, pero para una institución que ha entrenado centenares de médicos desparramados por nuestro país y toda Latinoamérica, no hay respuesta.
¿Cómo se mide el valor social de nuestra tarea docente?
Es indudable que ser honesto, en esta sociedad corrupta tiene su precio. A la corta o a la larga te lo hacen pagar.
La mayoría del tiempo me siento solo. En aquella carta de renuncia a la C. Clinic, le decía al Dr. Effen que sabía de antemano que iba a tener que luchar y le recordaba que Don Quijote era español!
Sin duda la lucha ha sido muy desigual.
El proyecto de la Fundación tambalea y empieza a resquebrajarse.
Hemos tenido varias reuniones, mis colaboradores más cercanos, algunos de ellos compañeros de lucha desde nuestro recordado Colegio Nacional de La Plata, me aconsejan que para salvar a la Fundación debemos incorporarnos al “sistema”.
Sí al retorno, sí al ana-ana.
“Pondremos gente a organizar todo”. Hay “especialistas” que saben como hacerlo. “Debés dar un paso al costado. Aclararemos que vos no sabés nada, que no estás enterado”. “Debés comprenderlo si querés salvar a la Fundación”
¡Quién va a creer que yo no estoy enterado!
En este momento y a esta edad terminar con los principios éticos que recibí de mis padres, mis maestros y profesores me resulta extremadamente difícil. No puedo cambiar, prefiero desaparecer.
Joaquín V. González, escribió la lección de optimismo que se nos entregaba al recibirnos: “a mí no me ha derrotado nadie”. Yo no puedo decir lo mismo. A mí me ha derrotado esta sociedad corrupta que todo lo controla. Estoy cansado de recibir homenajes y elogios al nivel internacional. Hace pocos días fui incluido en el grupo selecto de las leyendas del milenio en cirugía cardiovascular. El año pasado debí participar en varios países desde Suecia a la India escuchando siempre lo mismo.
“¡La leyenda, la leyenda!”
Quizá el pecado capital que he cometido, aquí en mi país, fue expresar siempre en voz alta mis sentimientos, mis críticas, insisto, en esta sociedad del privilegio, donde unos pocos gozan hasta el hartazgo, mientras la mayoría vive en la miseria y la desesperación. Todo esto no se perdona, por el contrario se castiga.
Me consuela el haber atendido a mis pacientes sin distinción de ninguna naturaleza. Mis colaboradores saben de mi inclinación por los pobres, que viene de mis lejanos años en Jacinto Arauz.
Estoy cansado de luchar y luchar, galopando contra el viento como decía Don Ata.
No puedo cambiar.
No ha sido una decisión fácil pero sí meditada.
No se hable de debilidad o valentía.
El cirujano vive con la muerte, es su compañera inseparable, con ella me voy de la mano.
Sólo espero no se haga de este acto una comedia. Al periodismo le pido que tenga un poco de piedad.
Estoy tranquilo. Alguna vez en un acto académico en USA se me presentó como a un hombre bueno que sigue siendo un médico rural. Perdónenme, pero creo, es cierto. Espero que me recuerden así.
En estos días he mandado cartas desesperadas a entidades nacionales, provinciales, empresarios, sin recibir respuesta.
En la Fundación ha comenzado a actuar un comité de crisis con asesoramiento externo. Ayer empezaron a producirse las primeras cesantías. Algunos, pocos, han sido colaboradores fieles y dedicados. El lunes no podría dar la cara.
A mi familia en particular a mis queridos sobrinos, a mis colaboradores, a mis amigos, recuerden que llegué a los 77 años. No aflojen, tienen la obligación de seguir luchando por lo menos hasta alcanzar la misma edad, que no es poco.
Una vez más reitero la obligación de cremarme inmediatamente sin perder tiempo y tirar mis cenizas en los montes cercanos a Jacinto Arauz, allá en La Pampa.
Queda terminantemente prohibido realizar ceremonias religiosas o civiles. Un abrazo a todos, René Favaloro.
Julio 29-2000 –14,30 horas.
Lleva su firma

sábado, 17 de octubre de 2009

Ignacio Ramonet y los grandes Grupos Farmacéuticos


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Un interesante artículo de Ignacio Ramonet, director de "le Monde Diplomatique"
Muy pocos medios de comunicación lo han comentado. La opinión pública no ha sido alertada. Y sin embargo, las preocupantes conclusiones del Informe final (1), publicado por la Comisión Europea el pasado 8 de julio, sobre los abusos en materia de competencia en el sector farmacéutico merecen ser conocidas por los ciudadanos y ampliamente difundidas. ¿Qué dice ese informe? En síntesis: que, en el comercio de los medicamentos, la competencia no está funcionando, y que los grandes grupos farmacéuticos recurren a toda suerte de juegos sucios para impedir la llegada al mercado de medicinas más eficaces y sobre todo para descalificar los medicamentos genéricos mucho más baratos. Consecuencia: el retraso del acceso del consumidor a los genéricos se traduce en importantes pérdidas financieras no sólo para los propios pacientes sino para la Seguridad Social a cargo del Estado (o sea de los contribuyentes). Esto, además, ofrece argumentos a los defensores de la privatización de los Sistemas Públicos de Salud, acusados de ser fosos de déficits en el presupuesto de los Estados. Los genéricos son medicamentos idénticos, en cuanto a principios activos, dosificación, forma farmacéutica, seguridad y eficacia, a los medicamentos originales producidos en exclusividad por los grandes monopolios farmacéuticos. El periodo de exclusividad, que se inicia desde el momento en que el producto es puesto a la venta, vence a los diez años; pero la protección de la patente del fármaco original dura veinte años. Entonces es cuando otros fabricantes tienen derecho a producir los genéricos que cuestan un 40% más baratos. La Organización Mundial de la Salud (OMS) y la mayoría de los Gobiernos recomiendan el uso de genéricos porque, por su menor coste, favorecen el acceso equitativo a la salud de las poblaciones expuestas a enfermedades evitables (2). El objetivo de las grandes marcas farmacéuticas consiste, por consiguiente, en retrasar por todos los medios posibles la fecha de vencimiento del periodo de protección de la patente; y se las arreglan para patentar añadidos superfluos del producto (un polimorfo, una forma cristalina, etc.) y extender así, artificialmente, la duración de su control del medicamento. El mercado mundial de los medicamentos representa unos 700.000 millones de euros (3); y una docena de empresas gigantes, entre ellas las llamadas " Big Pharma " -Bayer, GlaxoSmithKline (GSK), Merck, Novartis, Pfizer, Roche, Sanofi-Aventis-, controlan la mitad de ese mercado. Sus beneficios son superiores a los obtenidos por los poderosos grupos del complejo militar-industrial. Por cada euro invertido en la fabricación de un medicamento de marca, los monopolios ganan mil en el mercado (4). Y tres de esas firmas, GSK, Novartis y Sanofi, se disponen a ganar miles de millones de euros más en los próximos meses gracias a las ventas masivas de la vacuna contra el virus A(H1N1) de la nueva gripe (5). Esas gigantescas masas de dinero otorgan a las " Big Pharma " una potencia financiera absolutamente colosal. Que usan en particular para arruinar, mediante múltiples juicios millonarios ante los tribunales, a los modestos fabricantes de genéricos. Sus innumerables lobbies hostigan también permanentemente a la Oficina Europea de Patentes (OEP), cuya sede se halla en Múnich, para retrasar la concesión de autorizaciones de entrada en el mercado a los genéricos. Asimismo lanzan campañas engañosas sobre estos fármacos bioequivalentes y asustan a los pacientes. El resultado es que, según el reciente Informe publicado por la Comisión Europea, los ciudadanos han tenido que esperar, por término medio, siete meses más de lo normal para acceder a los genéricos, lo cual se ha traducido en los últimos cinco años en un sobregasto innecesario de cerca de 3.000 millones de euros para los consumidores y en un 20% de aumento para los Sistemas Públicos de Salud. La ofensiva de los monopolios farmacéutico-industriales no tiene fronteras. También estarían implicados en el reciente golpe de Estado contra el presidente Manuel Zelaya en Honduras, país que importa todas sus medicinas, producidas fundamentalmente por las " Big Pharma ". Desde que Honduras ingresó en el ALBA (Alianza Bolivariana de los Pueblos de América), en agosto de 2008, Manuel Zelaya negociaba un acuerdo comercial con La Habana para importar genéricos cubanos, con el propósito de reducir los gastos de funcionamiento de los hospitales públicos hondureños. Además, en la Cumbre del 24 de junio pasado, los Presidentes del ALBA se comprometieron a "revisar la doctrina sobre la propiedad industrial", o sea, la intangibilidad de las patentes en materia de medicamentos. Estos dos proyectos, que amenazaban directamente sus intereses, impulsaron a los grupos farmacéuticos transnacionales a apoyar con fuerza el movimiento golpista que derrocaría a Zelaya el 28 de junio último (6). Asimismo, Barack Obama, deseoso de reformar el sistema de salud de Estados Unidos que deja sin cobertura médica a 47 millones de ciudadanos, está afrontando las iras del complejo farmacéutico-industrial. Aquí, las sumas en juego son gigantescas (los gastos de salud representan el equivalente del 18% del PIB) y las controla un vigoroso lobby de intereses privados que reúne, además de las " Big Pharma ", a las grandes compañías de seguros y a todo el sector de las clínicas y de los hospitales privados. Ninguno de estos actores quiere perder sus opulentos privilegios. Por eso, apoyándose en los grandes medios de comunicación más conservadores y en el Partido Republicano, están gastando decenas de millones de dólares en campañas de desinformación y de calumnias contra la necesaria reforma del sistema de salud. Es una batalla crucial. Y sería dramático que las mafias farmacéuticas la ganasen. Porque redoblarían entonces los esfuerzos para atacar, en Europa y en el resto del mundo, el despliegue de los medicamentos genéricos y la esperanza de unos sistemas de salud menos costosos y más solidarios. Notas: (1) http://ec.europa.eu/comm/competition/sectors/pharmaceuticals/inquiry/index.html (2) El 90% de los gastos de la gran industria farmacéutica para el desarrollo de nuevos fármacos está destinado a enfermedades que sólo padece el 10% de la población mundial. (3) Intercontinental Marketing Services (IMS) Health, 19 de marzo de 2009. (4) Carlos Machado, "La mafia farmacéutica. Peor el remedio que la enfermedad", 5 de marzo de 2007 (www.ecoportal.net/content/view/full/67184). (5) Léase, Ignacio Ramonet, "Los culpables de la gripe porcina", Le Monde diplomatique en español, junio de 2009. (6) Observatorio Social Centroamericano, 29 de junio de 2009.

jueves, 15 de octubre de 2009

El poder farmaceútico

EL QUE TENGA OIDOS QUE OIGA....
El negocio de las grandes transnacionales farmacéuticas que lucran con la salud y llegan al extremo de inventar enfermedades y sus curas. Muchos medicamentos no curan totalmente las enfermedades y pueden dejar a las personas con trastornos de por vida e incluso causar la muerte.

LOS EXCESOS DE LA INDUSTRIA FARMACÉUTICA

Los laboratorios ganan hasta mas del 30.000% con los medicamentos.

Acostumbrados desde siempre a un manejo discrecional e inconsulto de sus políticas, salvo con sus dos mayores cámaras y algunas pequeñas entidades del sector, viven en una burbuja ajenos a los padeceres de la nación que sea.

Los costos de los medicamentos, en particular su materia prima, habitualmente, salvo excepciones, cuesta más su empaque que el producto en si. Las ganancias desde siempre, no se trata de ninguna novedad, rondan entre el dos mil y dos mil quinientos por ciento. Este escándalo que no es ni fue nunca ajeno a las autoridades de turno no termina acá, a esto debemos sumarle lo que se denomina “aumentos ponderados de precios“.

Prof. Marcelo Cocca LEER TODO

martes, 13 de octubre de 2009

La Vacuna , crimen sin resolver

Comités "desinteresados".


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El Comité creado en Australia para establecer las normas para el tratamiento de ADHD esta dominado por miembros (7 de 10) que han tenido vinculación directa con la industria.


Podrán establecer criterios "desinteresados"?

http://www.dailytelegraph.com.au/news/classmate/adhd-experts-in-drug-firm-freebie-scandal/story-e6frewti-1111118051517

FUENTE

Las recetas de los laboratorios de farmacia


fuente

Empresas innovadoras retrasan la entrada de genéricos.



fuente

Las marcas NO ofrecen ventajas.

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Los medicamentos de marca no ofrecieron ninguna ventaja adicional para los pacientes en esos estudios, escribió el equipo en Journal of the American Medical Association.


Kesselheim dijo que los crecientes costos de los medicamentos de marca restringe los presupuestos de los pacientes y de los proveedores de salud públicos y privados. En total, las ventas de medicamentos bajo prescripción alcanzaron los 286.500 millones de dólares en el 2007.
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Genéricos y Marcas

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lunes, 12 de octubre de 2009

Ex soldados de Estados Unidos sometidos a experimentos reclaman justicia


La demanda de ex soldados denuncia ‘una espantosa historia de experimentos sobre humanos, actividades militares secretas y abusos de poder sin límites de parte de nuestro propio gobierno‘. Los hechos ocurrieron en el transcurso de la Guerra Fría.

San Francisco, Estados Unidos. Ya han pasado cuarenta años, pero Frank Rochelle no olvidó al conejo albino de dos metros de altura que lo persiguió en sus alucinaciones. Este ex soldado del ejército estadounidense, sometido a sustancias experimentales durante la Guerra Fría, ahora reclama justicia.

‘Inocularon en nuestras venas productos cuyos laboratorios farmacéuticos no querían. Usaron nuestros cuerpos. Éramos como conejillos de Indias‘, explica Rochelle desde su domicilio en Carolina del Norte (sureste).
Este sexagenario es uno de los miles de soldados sometidos a pruebas químicas, biológicas y farmacéuticas durante la Guerra Fría. En su nombre y en el de otros cinco veteranos, una asociación de ex combatientes de Vietnam demandó al ejército y a la CIA ante un tribunal federal en Oakland (California, oeste).

‘El país debe responsabilizarse y ocuparse de nosotros‘, agrega.
La demanda denuncia ‘una espantosa historia de experimentos sobre humanos, actividades militares secretas y abusos de poder sin límites de parte de nuestro propio gobierno‘.

Los soldados afectados fueron usados ‘como ratas de laboratorio‘, según afirma la demanda preparada por abogados de San Francisco.
Estos experimentos fueron efectuados entre 1950 y 1975, la mayoría en el arsenal de Edgewood, en Maryland (este), con el fin de evaluar su efecto sobre las tropas en caso de su posible uso por un ejército enemigo.

El gobierno reconoció haber llevado a cabo estos experimentos en audiencias ante el Congreso en los años 1970. En 2003, el ministerio de ex combatientes recomendó que se asignara una ayuda médica a los afectados, precisando que 6.720 soldados fueron sometidos a 254 tipos de sustancias, entre ellas LSD, gas mostaza y lacrimógenos.

En los años 1980, un estudio oficial aseguró que estos experimentos sólo presentaban un riesgo ‘mínimo‘ de efectos a largo plazo. Pero esta conclusión fue impugnada ulteriormente por otro estudio.
En la Agencia Central de Inteligencia (CIA, en inglés), la portavoz Marie Harf aseguró que la institución no conduce más este tipo de experimentos y que ya dijo todo lo que tenía que decir en aquellas audiencias ante el Senado.

Rochelle era un joven soldado de 20 años en 1968 cuando se presentó como voluntario para participar en un programa de ensayos ‘de equipos militares‘, antes de descubrir que se trataban de pruebas farmacéuticas.
Firmó luego de haber recibido la garantía de que ‘aquello no era nocivo‘.
‘Yo no era más que un pequeño campesino salido del campo‘, cuenta. ‘El único medicamento que conocía era el jarabe para la tos‘.

El joven soldado debió inhalar un humo que le provocó alucinaciones durante tres días. Intentó arrancarse las pecas con una máquina de afeitar pensando que eran cucarachas que corrían por su piel. Después de dos meses recibiendo este tratamiento, el ejército lo envió a Vietnam.
Rochelle afirma que los voluntarios no sabían a qué sustancias serían sometidos. Y como el gobierno se negó durante años a reconocer la existencia misma del programa, las víctimas no pudieron ser tratadas en hospitales militares.

Ahora retirado, Rochelle sufre pesadillas, trastornos de sueño, problemas respiratorios, ansiedad y pérdida de memoria; y recurre a la justicia para obtener ayuda médica y psicológica para todas las víctimas.
‘No es una cuestión de dinero. Queremos las medallas que nos prometieron por ayudar a nuestro país. Y que esto no se repita jamás‘.(Fuente)


domingo, 11 de octubre de 2009

“P, F M C/INMUNO SA y otros

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En Buenos Aires, a 3 días del mes de agosto del año 2009, hallándose reunidos los señores Jueces integrantes de la Sala “H” de la Cámara Nacional de Apelaciones en lo Civil de la Capital Federal, a los efectos de dictar sentencia en los autos:P, F M c/Inmuno SA y otros s/daños y perjuicios” y habiendo acordado seguir en la deliberación y voto el orden de sorteo de estudio, el Dr. Giardulli dijo:

I) Contra la sentencia obrante a fs. 7096/7119, en la que se hizo lugar a la defensa de prescripción opuesta por los demandados y, en consecuencia, se rechazó la demanda incoada por la Sra. G B B (hoy fallecida), con costas en el orden causado, apeló la parte actora a fs.7169., Gador S.A. a fs. 7174 y Bayer Corporation a fs. 7171, recursos que fueron concedidos a fs.7176, fs. 7176 y fs. 7195, respectivamente. A fs. 7360/7392 expresó agravios la parte actora. A fs. 7393/739 Gador S.A. presentó su memorial. A fs. 7401 se declaró desierto el recurso incoado por Bayer Corporation. Corrido el traslado de ley, la actora contestó a fs. 7407/7409; Gador S.A., a fs. 7410/7428; Baxter Inmuno S.A., a fs. 7432/7467; Aventis Pasteur S.A., a fs. 7469/7522; Bayer Corporation, a fs. 7523/7542 y finalmente los Sres. Tezanos Pinto, Pérez Bianco y Anselmo, a fs. 7543/7567. En consecuencia, las actuaciones se encuentran en condiciones para que sea dictado un pronunciamiento definitivo.

II) En primer lugar, debo advertir que el tribunal no está obligado a tratar todos los argumentos vertidos por las partes en sus escritos, sino solo aquellos que considere conducentes para la solución del litigio. Asimismo, debo adelantar que no se pueden tratar en esta instancia pedidos que no hayan sido formulados en el escrito de demanda o en sus contestaciones (art. 277 del CPCC). De lo contrario, se violarían los derechos de propiedad y de defensa en juicio, asegurados por la Constitución Nacional.

Cabe recordar que a fs. 114/138, el 29 de mayo de 1995, se presentó la Sra. G B B y reclamó la indemnización de los daños y perjuicios que dijo haber sufrido al haber sido contagiada con el virus del HIV por su marido (ya fallecido), quien a su vez lo había contraído por la utilización de los productos fabricados, distribuidos y/o sugeridos por los demandados. Su marido fue hemofílico y tratado con productos hemoderivados. Tales productos, según se explica en la demanda, estaban infectados por el conocido virus del HIV. A este cuadro se sumó que quedó embarazada, que tuvo un hijo que nació infectado y que falleció unos años después.

También la actora falleció luego de iniciada la demanda. La acción es continuada por sus otros dos hijos (que se encuentran sanos).

III) Prescripción

a) La parte actora, en su extenso memorial, expone diversos argumentos tendientes a demostrar que, en el caso, la acción no debía prescribir. Ya sea por ser imprescriptible, ya por comenzar su curso en un momento diferente al admitido por el Sr. Juez a quo. Invoca, en subsidio, la dispensa de la prescripción cumplida prevista en el art. 3980 del Código Civil. Además, menciona el largo trámite que ha tenido esta causa.

En el caso, según se desprende del escrito de demanda, se trata de una acción esencialmente resarcitoria. Se reclaman los daños derivados del contagio indebido de una enfermedad. Se dijo que la reforma introducida por la ley 17.711 al artículo 4037 del mismo cuerpo legal no solo amplió el plazo de prescripción a dos años sino que, al adoptar una fórmula más concisa, extendió los supuestos comprendidos en la norma, ya que antes alcanzaba únicamente a "la reparación civil por daños causados por animales o por delitos o cuasidelitos", en tanto que ahora se extiende a toda "acción por responsabilidad civil extracontractual", incluyendo naturalmente la de indemnización de daños derivados del contagio de enfermedades por productos defectuosos y de cualquier otra relación que no sea de naturaleza contractual (C. Civ. Com. y Familia Río Cuarto, 5/4/1988, JA 1989‑I‑341).

Debo desechar la argumentación de que estamos en presencia de un delito de lesa humanidad y que, por lo tanto, la acción sería imprescriptible. Fuera de que se considera delitos de lesa humanidad a aquellos en los que por su modalidad sistemática, capacidad operativa, finalidad política, tiene activa participación el sistema represor del Estado –algunos también se los imputan al terrorismo (ver Arce Aggeo, Miguel, Crimen de lesa humanidad y su ámbito de aplicación, LA LEY 2008‑B, 1060)– y de que en el caso no hubo una condena penal en ese sentido, lo cierto es que el Código Civil establece como regla que las acciones son prescriptibles. Solo en casos de excepción propone lo contrario (ver art. 4019 del Código Civil) y esto es independientemente de la buena o mala fe del deudor (art. 4017 del mismo cuerpo legal). Fluye de este sistema que las acciones por responsabilidad civil son esencialmente prescriptibles (ver arts. 4023 y 4037).

Existen muchos otros supuestos en los que pueden estar en juego el derecho a la salud o a la vida y no por eso se amplía el plazo de prescripción o la acción se torna imprescriptible. A diario se resuelven demandas causadas por accidentes de tránsito que afectan la salud de las víctimas y el plazo sigue siendo el mismo. Incluso, la ley de defensa del consumidor también tiene un plazo de prescripción, aun cuando pueda estar en juego la salud.

Se encuentran afirmaciones en torno a que, cuando está en juego la contaminación ambiental, así como el derecho a la vida o a la salud, los daños serían perpetuos y vitalicios y, por ende, imprescriptibles. Verbigracia C. 1ª Civ. y Com. La Plata, sala 3ª, 9/2/1995, “Almada, Hugo v. Copetro S.A.”, JA 1995‑IV‑188; aunque también en este caso se decidió que las acciones resarcitorias de los perjuicios provocados por la polución, son prescriptibles (ver sobre el tema Cossari, Daños por molestias intolerables entre vecinos, Hammurabi, págs. 283/284; Conf. Sup. Corte Bs. As., 18/2/1986, “Morellato, Omar Américo v. Silvino Llaneza e hijos S.A.C.I. e I s/daños y perjuicios”; C. 1ª Civ. y Com. La Plata, sala 1ª, 7/4/1994, “Santonocito, Antonio y ot. v. Valvulas Worcester de Argentina SA s/daños y perjuicios”).

También es oportuno decir que en la causa penal traída ad effectum videndi et probandi, Ostrovsky, Moisés y Piana de Ostrovsky, Nélida María Elisa s/ querella”, Expte. 62.700, que tramitó en el Juzgado Nacional de Primera Instancias en lo Criminal de Instrucción 4, se encuentra agregado a fs. 103, un oficio del Ministerio de Salud en donde se informa la nómina de laboratorios que, hasta el mes de abril de 1987, estaban autorizados para la elaboración o importación de especialidades medicinales que contenían Factor VIII como principio activo. Se mencionan Inmuno SACIFI, Instituto Merieux, Dexter, Dr. Gador y Cía SACI. Con esto quiero referir que no puede argumentarse seriamente que recién ante la acumulación del expediente N° 66.562 (en donde G B era damnificada) al arriba mencionado, la actora tuvo la posibilidad concreta de identificar el catálogo completo de responsables. Solo destacaré que bastaba con una simple diligencia preliminar para averiguar quiénes eran los deudores de la obligación que reclama.

Tampoco lo esbozado sobre la dispensa judicial del artículo 3980 tiene mayor basamento jurídico. Estimo suficiente la mera lectura de la doctrina y jurisprudencia imperantes.

b) Aclarado lo anterior, queda por determinar a partir de qué momento comenzó a correr el plazo de dos años.

En principio, la prescripción comienza a correr desde el día en que el hecho ilícito se produjo; pero si la víctima lo ignoraba, el plazo empieza a correr desde que el hecho y su autor llegaron a su conocimiento, a menos que la ignorancia provenga de una negligencia culpable (G. Borda, Tratado de Derecho Civil ‑ Obligaciones, II, n° 1125).

Señala el citado autor que "por conocimiento del hecho dañoso no debe entenderse la noticia subjetiva en sentido riguroso, sino más bien una razonable posibilidad de información por parte de la víctima", de manera tal que "si la concreción del perjuicio es consecuencia de un proceso de duración prolongada, la prescripción corre desde que el daño es cierto y susceptible de apreciación" (obra citada, T. II, n° 1125).

Jurisprudencialmente, el criterio adoptado es similar. Así, se ha sostenido que tratándose de una acción por responsabilidad extracontractual, resulta aplicable el plazo de prescripción previsto por el artículo 4037 del Código Civil. Ese plazo comienza a correr, en principio, desde el día en que acontece el hecho fuente de la obligación. Sin embargo, si el daño no es contemporáneo sino sobreviniente, el curso de aquella comienza con este, cuando se muestra cierto y susceptible de apreciación, aunque se halle en proceso evolutivo y no se encuentre aún determinado definitivamente. A su vez, si la víctima ignora esos extremos, sin que la ignorancia le sea imputable, comienza a correr a partir de su conocimiento (conf. Sala I, in re "Ramírez, Elfo c/ M.C.B.A. s/daños y perjuicios", 25/8/98; conf. Mosset Iturraspe, Jorge, “De nuevo sobre la prescripción de los daños sobrevinientes y de los continuados”, LA LEY, 1988-D-102).

Es cierto que el plazo de prescripción en los casos de responsabilidad fundada tanto en el derecho común como en el derecho laboral comienza a correr desde que el afectado estuvo en condiciones de enterarse de la existencia de la incapacidad, desde que el daño es cierto y susceptible de apreciación, que es cuando puede considerarse que tiene un crédito exigible y actual, pero para ello debe determinarse cuál fue la ocasión en que el afectado pudo conocer la verdadera entidad de su mal, usando su natural diligencia y en virtud de ello, cuándo adquirió la noción de que era portador de una minusvalía (esta Sala, "Minisini Verdi, Luis c. Nobleza Piccardo S.A.C.I.F. s/daños y perjuicios", Sala K, 1/12/00; esta Sala, 22/6/2005, RCyS 2005‑VII-69, LA LEY 2005‑D, 914, JA 2005‑III-287). De otro modo, el transcurso del plazo de prescripción quedaría sujeto a la voluntad única del damnificado, quien alegando que recién ha tomado conocimiento del daño, podría demandar a su antojo y en cualquier momento (CNCivil, Sala A, LA LEY, 1986‑A, 535).

Antes de examinar los hechos particulares de esta causa, recuerdo también que hay abundante jurisprudencia que, al momento de computar el plazo de iniciación de las acciones de Daño Ambiental, considera que el comienzo debe demorarse, por la sencilla razón que falta certeza o conocimiento fehaciente de la incapacidad de la víctima o de la fecha de ocurrencia del hecho generador del daño y, por ende, de la responsabilidad. También se señala el carácter progresivo o acumulativo del daño ambiental. En consecuencia se dijo que el plazo se renueva día a día, de manera continua, permanente, o incesante. Por ello se rechaza en muchas ocasiones la aplicación del plazo de caducidad de la acción de amparo, porque se dice que el comienzo del plazo se renueva a diario, mientras dure o persista el núcleo del amparo, es decir, la actividad arbitraria o manifiestamente ilegal del sujeto demandado, a la par que el daño ambiental, por naturaleza difuso, no permite al operador jurídico saber cuándo se da la situación de amenaza, peligro, riesgo o lesión, de los derechos y garantías constitucionales en juego.

No se me escapa que el presente no es un caso de daño ambiental, pero muestra algunas situaciones que permiten razonar de la misma forma.

También se afirma que en los casos de daños continuados, es decir, aquellos de producción sucesiva o ininterrumpida (v.gr.: emanaciones tóxicas diarias), la fecha de inicio se debería fijar a partir de su verificación total y definitiva (López Herrera, Edgardo, Teoría General de la Responsabilidad Civil, ob. cit., p. 431; Cossari, ob. Cit., ps. 284/5, quien cita autores y jurisprudencia españoles); aunque sobre este punto hay posturas diversas.

c) Es momento de analizar las constancias de la causa para darle su correcto encuadramiento. Para ello, será necesario recordar las posiciones que han tenido las partes en lo que al tema en tratamiento respecta. Trataré en primer término los argumentos vertidos por los laboratorios. Luego pasaré a los de los médicos, ya que, según entiendo, el curso de la prescripción que a ellos se refiere, presenta aristas particulares.

La codemandada Inmuno S.A. a fs. 401/473 adujo que “la acción de la actora nació en el momento en que ella estuvo consciente de su infección con el HIV. Según los términos de su demanda, la actora fue informada [...] a principios de 1987. En ese momento la actora sabía que había ocurrido un evento que le causaría daños en el futuro, daños que con bastante certeza tendrían lugar, y que lo único que podía esperarse era que dichos daños ocurran. Pero, debe repetirse, dichos daños fueron originados todos en un solo evento o causa: el contagio con HIV del cual ella tuvo conocimiento, a más tardar, en 1986 al nacer S P”.

Aseguró la misma codemandada que la distinción entre HIV y SIDA es falsa; que ser portador asintomático del HIV significa que las denominadas enfermedades oportunistas aún no se han manifestado, pero esto no significa que el portador no esté infectado. Significa que solo será cuestión de tiempo antes de que el portador comience a sufrir y demostrar los efectos de dichas enfermedades oportunistas.

Expresó asimismo que a fs. 439 de la historia clínica que acompaña surge que al menos desde junio de 1991, la actora había empezado a sufrir una disminución de sus glóbulos blancos y requería tratamiento con AZT. Agregó: “aun si se acepta el argumento de la actora de que debe distinguirse a una portadora asintomática de HIV de una enferma de SIDA, su acción nació en junio de 1991 pues en esa época ya sabía que estaba enferma de SIDA.”

A su tiempo, Merieux S.A. a fs. 509/530 expuso sus argumentos: “Resulta claro que el hecho afirmado por la actora que el sida que padece habría sido asintomático hasta 1994 (afirmación que niego), aun de ser cierto no determinaría que desde entonces deba contarse el plazo de la prescripción, porque la infección era conocida por la actora mucho antes, porque el ingreso a la etapa sintomática no significa que antes no sufriera daños y porque los daños invocados por la actora y que pretende que le sean indemnizados, no son exclusivamente propios de la etapa asintomática, que la actora invoca”.

Luego, Bayer Corporation a fs. 1723/1758, con respecto a la prescripción, adujo que la alegada responsabilidad de los fabricantes era de naturaleza extracontractual; que la prescripción de las acciones basadas en este tipo responsabilidad era de dos años; que cuando el damnificado ignoraba la existencia del daño, la prescripción se computaba desde el momento en que el hecho había sido conocido o advertido por quien lo sufría y que la actora y su marido contaron con más que una razonable posibilidad de información sobre el daño invocado, particularmente, teniendo en cuenta que la actora refirió haber sido informada acerca de su condición de portadora asintomática del virus HIV.

Por último, a fs. 676/684, Gador S.A., en lo que aquí interesa, manifestó lo siguiente: “Los daños enunciados como ‘reducción de esperanza de vida’, sufrimientos físicos, psíquicos y morales, aislamiento, perturbaciones en la vida de la familia, social y laboral y perjuicio sexual surgieron al quedar informada la actora que era seropositiva al virus del Sida –el 06/02/1987 según la misma demanda, a fs. 118 vta.- A partir de ese momento se consolidó la convicción del cuadro del que derivan los daños alegados. Que en marzo de 1990 comenzara el tratamiento del virus del Sida no hace sino confirmar aquel otro dato que es sin embargo el punto de inicio. En 1990 el esposo de la actora había fallecido y su hijo S estaba siendo tratado de Sida pediátrico. La misma demanda refiere a fs. 117 patologías asociadas a la inmunodeficiencia adquirida que se habían presentado con anterioridad al año 1994. Debe concluirse que la prescripción se encontraba cumplida al entablarse la demanda. La situación es similar a propósito del daño consistente en lo que la demandada denomina ‘procreación no debida’. S P nació el 4 de agosto de 1986 y fue inmediatamente diagnosticado positivo al virus del HIV (fs. 118). A partir de ese momento la actora tuvo la certidumbre de ese daño; la acción que persigue su reparación ha sido entablada cuando la prescripción ya se había producido. Los ‘gastos extraordinarios del menor S P también están involucrados en un reclamo extinguido por prescripción. S P falleció el 28/04/1992; a partir de entonces la actora conoció la existencia de los gastos extraordinarios que demanda y estuvo en condiciones de ejercer las acciones respectivas. El plazo de prescripción ha transcurrido a su respecto y así corresponde se declare. Finalmente, el eventual daño relativo a los perjuicios sufridos desde la aparición de la enfermedad: consecuencias físicas, psíquicas y costo de tratamiento de las patologías que menciona, también está prescripto. Aunque la demanda declara que la actora es sintomática recién desde octubre de 1994 , no cabe duda de que se trata de episodios previsibles en febrero de 1987 en que tuvo noticia de su propia infección, indisolublemente conectados con esta, máxime que los episodios confirmatorios también ocurrieron más allá de los dos años anteriores a la demanda.”

La parte actora contestó las excepciones a fs. 991 y fs. 2570. Sostuvo que no había sido la infección en sí la que había causado la mayor cantidad de sufrimientos a su representada, sino su evolución hacia la enfermedad SIDA, y más precisamente, el padecimiento de todas las consecuencias propias de la enfermedad. Añadió: “...Por el contrario debe tenerse presente que ninguna prueba de laboratorio hace diagnóstico de SIDA, sino que este diagnóstico es un acto clínico que efectúa el médico en su consultorio al contestar la presencia de las enfermedades marcadoras ya descriptas”. (Sida, un enfoque integral, Cahn, Pedro y otros, Paidós, Buenos Aires, pág. 45). Entre esas enfermedades se describe la infección a citomegalovirus (pág. 43), que justamente fuera la enfermedad marcadora en base a la cual la médica tratante de la Sra. B diagnosticara su evolución hacia la enfermedad HIV-SIDA. Además, debe tenerse en cuenta la idea errónea que podía tener la actora acerca de cómo evolucionaría su enfermedad y la existencia de un grupo de pacientes denominados no progresantes o sobrevivientes de larga evolución.

Sobre estos aspectos, se pronunció el Cuerpo Médico Forense a fs. 6884: “La primera serología positiva de la Sra. B fue del 30/09/1986 (protocolo 2279, obrante a fs. 638 de autos). En dicho protocolo se leen: Anti HIV reactivo; anti env.: reactivo y anti core: reactivo. El 01/04/1987 se le aisló el HIV en cultivo (protocolo 2933). Se supone que la causante tuvo conocimiento de la enfermedad desde que su análisis dio positivo para los anticuerpos anti HIV. En julio de 1991 por tener un número de linfocitos CD4 menor de 350 por mililitro cúbico, se le inició tratamiento antirretroviral con AZT. Si bien presentó una bronquitis aguda por Moraxella, recién en octubre de 1994 presentó la primera infección oportunista, una candidiasis oral.” (El subrayado me pertenece).

También es de suma relevancia la historia clínica presentada por la parte actora. A fs. 68 se lee: “La paciente se mantuvo libre de sintomatología hasta que en junio de 1991, por disminución de su población linfocitaria de CD4 por debajo de 350 células/m3. Atendiendo a su situación inmunológica inició tratamiento con AZT (zidovina).

“En este punto, cabe aclarar que, si bien la valoración inmunológica se realiza periódicamente con el fin de tomar conductas puntuales en lo referente al tratamiento antirretroviral; nuestro país conserva el criterio de DEFINICIÓN DE CASO SIDA frente al desarrollo de determinadas entidades clínicas no solamente infecciosas relacionadas con la inmunosupresión que el HIV promueve. Además, aun en aquellos países que siguen criterios inmunológicos y clínicos para la definición de SIDA, este no entra en consideración en forma aislada (sin elementos clínicos) si el paciente tiene más de 200 CD4/m3.

“En junio de 1994, la Sra. B inició un cuadro de infección bronquial por el que se consultó este servicio en septiembre de 1994 por lo prolongado de su evolución. En esta oportunidad no pudo efectuarse documentación certera de una enfermedad oportunista por técnicas no invasivas (búsqueda de P...[ilegible] carinii a través de Ac. Monoclonales en el esp[ilegible]) [...] La infección bronquial no constituyó un evento grave, permitió el manejo ambulatorio de la paciente y el cultivo de esp... demostró la presencia de Moraxella cothanalis, por lo que se indicó el uso de CIPROFLOXACINA V.O. con resolución favorable del episodio. En octubre de 1994 se constató candidiasis oral colocándose tratamiento específico con FLUCONAROL. Este hecho, si bien no constituye una enfermedad marcadora sugiere probable deterioro inmunológico por lo que se solicitó otro conteo de linfocitos CD4/m3, obteniéndose 27 células/m3. Esta profunda inmunodeficiencia coincidió con la referencia de la paciente de sufrir pérdida de la agudeza visual en el ojo izquierdo. El examen oftalmológico reveló lesiones maculares compatibles con RETINITIS POR CITOMEGALOVIRUS (CMV), ‘enfermedad marcadora’ que evidencia la progresión a enfermedad por HIV-SIDA”.

Tengo especialmente en cuenta que, si bien a fs. 3887, declaró la Dra. Bogadanowicz -médica de la Sra. B, a quien se adjudicó la historia clínica y quien la reconoció como de su autoría-, ninguna de las codemandadas realizó pregunta alguna.

Corresponde realizar algunas apreciaciones sobre las cuestiones formuladas. Debo advertir, siguiendo a Kemelmajer de Carlucci, que una distinción de especial significación se alza a la hora de determinar ciertos efectos jurídicos; me refiero a la clasificación entre el portador asintomático y el enfermo (El Sida en la jurisprudencia, Acad.Nac. de Derecho 1999, 132 –ver La Leyonline).

Recuerda dicha autora que se ha dicho con razón que "no puede decirse que quien resultara infectado por el virus del HIV sea persona sana en el sentido cabal del término, pero de allí a considerar que esté enfermo de sida hay mucha diferencia. El portador asintomático no es un enfermo de sida. El desarrollo de la enfermedad puede producirse en un período variable de tiempo, permaneciendo en tanto en estado de latencia, no conociéndose con precisión cuáles son las causas por las cuales el virus replica multiplicando su capacidad de invasión del sistema inmunitario" (CNCiv., sala I, 3/4/1997, T.P. c. Editorial Sarmiento, LA LEY, 1997‑D, 398, ED, 173‑121, TSS, 1997‑1029, DJ, 1997‑3‑112, JA, 1998‑I‑326. El fallo también ha sido reseñado por Rivera‑Mayo en Rev. de Derecho Privado y Comunitario, N° 16, 1998, p. 399).

La autora se refiere a uno de los criterios de diagnóstico de Sida mencionados por la Dra. Bogadanowicz. Explica: “Hoy el sida (síndrome de inmunodeficiencia adquirida) no se define por la llegada a una de las patologías reconocidas de la infección, bajo la forma de manifestaciones clásicas asociadas, sino por aquello que hace a su esencia y especificidad, es decir, la disminución intrínseca de la tasa de defensa inmunitaria del enfermo medida por la tasa de linfocitos T4 en sangre; hoy, las personas contaminadas son consideradas como enfermas desde que su tasa de linfocitos T4 es inferior a 200 por mm3, o sea, menos de un quinto del nivel normal en una persona que tiene buena salud. Actualmente, el umbral está franqueado por personas consideradas aún como asintomáticas y, consecuentemente, no declaradas como enfermas, pero efectivamente este nivel de inmunodeficiencia marca el recurso a las terapias existentes. Cuando el enfermo llega al estadio IV de la enfermedad, el umbral de inmunodeficiencia es generalmente del orden de 100 linfocitos T4 y supone una carga médica y terapéutica de los pacientes mucho más pesada'".

Siguiendo con los criterios de diagnóstico, a fs. 4996, el Programa Nacional de Lucha contra los R.H./Sida, se pronunció de la siguiente forma: “El término sida deberá ser reservado para una persona con por lo menos una infección oportunista severa o sarcoma de Kaposi que no posee razón identificable para una profunda inmunodeficiencia. Las personas que no tienen estas infecciones severas que ponen en peligro su vida no deben ser consideradas como sida, el cual es el estadio final de la infección por el virus del HIV”.

A su vez, a fs. 618 de causa penal mencionada más arriba, en el trabajo acompañado, “Síndrome de inmuno deficiencia adquirida del adulto”, de Dra. María Elena Estévez (trabajo presentado en la S.P.O. de la A.N.M celebrada el día 9 de abril de 1984), se pueden observar también los criterios de diagnóstico: “Un individuo sano se transforma en inmunodeficiente cuando por alguna desviación biológica su organismo se encuentra más susceptible a la infección que el resto de los miembros de su propia especie. [...] el SIDA se manifiesta como una enfermedad que cursa con una inmuno deficiencia celular severa con la aparición de infecciones oportunistas especialmente a Pneumocystis carinii y enfermedades neoplásicas como sarcoma de Kaposi y linfomas. Los criterios determinados por el CDC (Centro de Control de Enfermedades en Nortemérica) fueron los siguientes: a) Presencia de infección oportunista en el momento del diagnóstico o una enfermedad maligna; esta puede incluir sarcoma de Kaposi, linfoma B y posiblemente otros tumores. b) Evidencias de inmunodeficiencias caracterizadas “in vivo” por negatividad de las pruebas cutáneas e “in vitro” por reducción persistente de los linfocitos T4 positivos detectados por anticuerpos monoclonales, disminución de la relación de linfocitos T4/T8; falla en la respuesta a los antígenos y mitógenos específicos; reducción del índice de citotoxicidad, incremento de inmunoglobulinas séricas especialmente IgG e IgA. c) Las alteraciones descriptas en a) y b) no deben obedecer a otras situaciones clínicas que cursan inmunodeficiencias, por ejemplo, inmunodeficiencias primarias, corticoideoterapia, quimioterapia, radioterapia o enfermedades malignas preexistentes o estados severos de desnutrición. [...] Los organismos causantes de infección son raramente vistos en huéspedes normales y generalmente desarrollan infecciones más difusas más extensas que aquellas vistas en otras situaciones.”

Ahora bien, el enfoque de la cuestión lo haré teniendo en cuenta las pertinentes palabras de Ricardo Lorenzetti: “la prescripción liberatoria es un instituto que cumple funciones, que tiene finalidades, y que no es neutral en términos de distribución económica y de justicia conmutativa. El solo hecho de que exista la pérdida de un derecho por el mero transcurso del tiempo es anómalo en términos de justicia; es un perdón que debe tener alguna razón y cuyo equilibrio debe motivar meditaciones profundas. Por esta razón se ha dicho que el plazo de la prescripción se computa con un tiempo ‘útil’, es decir, a partir de que el sujeto puede accionar porque sabe que tiene su derecho y está en condiciones de ejercitarlo. (“Análisis funcional de la prescripción liberatoria”, JA 1994‑III‑820)

En cuanto a la prescripción de la acción, señala Kemelmajer de Carlucci (ob.cit.) que el tema no es de fácil solución: “En los casos en que la contaminación se ha producido por transfusión sanguínea, parece de toda evidencia que el plazo no puede comenzar a computarse desde que se hace la transfusión sino desde que el daño aparece. Consecuentemente: el plazo no comienza a correr por el simple hecho de que en un día determinado se informe verbalmente a la actora que es portadora asintomática, pues este hecho solo significó conocer la infección, pero no el daño, el sujeto causante, el alcance sobre la salud física y psíquica, etcétera (Audiencia Provincial de Granada, 23/1/1995, en Mejica, Juan, Régimen jurídico del sida, p. 545)”.

En otro caso también se resolvió que a los efectos de indemnizar las consecuencias derivadas del contagio de Sida corresponde tener en cuenta, como distinción de especial significación, la que media entre el portador asintomático HIV positivo y el enfermo de sida.(CNCiv., sala F, 15/5/2000, JA 2000‑IV‑363). Si a la hora de indemnizar hay que formular la distinción, también entonces cabe hacerla al momento de computar el curso de la prescripción.

Dicho esto, considero que la decisión del sentenciante de grado en cuanto ha declarado operada la prescripción de la acción de la actora, no ha sido del todo acertada. Esto no implica desconocer que el tema es complejo y que admite discusiones. Es por ello que a lo largo del presente he reseñado diferentes opiniones doctrinarias que se vinculan con el tema en debate.

Sin embargo, estoy convencido de que se ha omitido realizar de una manera clara la distinción, a la que recién me referí, entre contagio de HIV y el desarrollo del Sida, no ya como un supuesto de daños continuados sino como una pluralidad de daños particulares, en donde cada una de estas dos etapas, admite un curso de prescripción independiente. El Sida se trata de una nueva etapa cuyos matices concretos no son previsibles a partir del contagio del HIV, y es por ello que debe distinguirse su curso de prescripción propio. Se trata así de la hipótesis de un daño que se está gestando y cuya prescripción comenzó a correr y otro que todavía no existe (Véase Mosset Iturraspe, Jorge, “Prescripciones independientes para etapas nuevas y no previsibles del perjuicio”, LL, 1988-C-213).

Se ha dicho que a los fines de determinar el momento a partir del cual comienza a correr el plazo de prescripción previsto por el art. 4037 del Cód. Civil respecto de esta acción de daños y perjuicios, no debe tenerse en cuenta el daño en sí mismo, sino el tiempo en que el actor se encontró en condiciones de advertir los efectos nocivos provocados por el contagio de la enfermedad. En el caso y a contrario de lo que sostienen las codemandadas, parece complicado determinar el momento en que ello sucedió efectivamente porque tanto el marido de la Sra. B como su hijo fallecieron a causa de las enfermedades oportunistas, una vez que ya se había desarrollado el síndrome de inmunodeficiencia adquirida. Sin embargo, cabe destacar que no solo existe el período ventana y sino que algunos pacientes no desarrollan el sida. Es evidente, insisto, que las posibilidades y variantes que se presentan luego del contagio del HIV imponen un tratamiento diferenciado ya que esos matices no son previsibles por el mero hecho del contagio.

En ese sentido, se ha juzgado que “personas infectadas no han desarrollado síntomas de la enfermedad en períodos de diez años y el avance de la terapéutica antiviral, unido a la aparición de análisis cada vez mejores sobre la carga viral, de modo de hacer más efectiva aquella por la determinación del específico y dosis más efectivos, hacen que el daño al sistema inmune aparezca cada vez más tardío, tendiendo a una cronificación (voto Dr. Fermé, CNCiv., sala I, 3/4/1997, cit., LL 1997‑D‑398, ED 173‑121, DJ 1997‑3‑112, JA 1998‑I‑326, Revista de derecho privado y comunitario 16‑399, con cita de la XI Conferencia Internacional sobre el SIDA en Vancouver).

El Cuerpo Médico Forense, en su dictamen de fs. 6842/6915, informó: “En la actualidad, con los tratamientos antirretrovirales se logra reducir la mortalidad más del 50% de los pacientes, recuperando por lo menos parcialmente el estado inmunitario, y evitando las infecciones oportunistas.”

De hecho, la propia Bayer al contestar demanda mencionó el hecho de que “no se ha podido determinar en la actualidad si la totalidad de los pacientes infectados con virus HIV llegará al estado SIDA sintomático”, lo que refuerza la posición que sustento.

Todo lo expuesto me lleva a razonar del siguiente modo: hay varios criterios para determinar el diagnóstico de Sida -de hecho se trata de una cuestión que presenta varias opiniones desde el punto de vista médico-. Tanto si se tiene en cuenta la historia clínica presentada por la médica que trató a la Sra. B, como si se tiene en cuenta el dictamen del Cuerpo Médico Forense, o los puntos de vista ofrecidos por la doctrina, se arribará a la conclusión de que el Sida se produjo dentro del plazo de dos años anteriores a la demanda incoada (29/05/1995, fs. 138vta.). No encuentro en el expediente prueba que me lleve a concluir de otro modo.

Luego, si bien podría pensarse que la muerte del marido y del hijo de la Sra. B era suficiente motivo para tener un conocimiento cierto de las consecuencias del contagio del HIV, ello pierde de vista el hecho de que no se podían prever los matices concretos que tal infección presentaría, no solo en cuanto al importante hecho de desarrollarse o no el síndrome de inmunodeficiencia sino también respecto del tiempo en que, de suceder, ello ocurriría, de qué enfermedades oportunistas se presentarían, de cuál sería la incapacidad generada, gastos según esas enfermedades, entre otros. De hecho, parece surgir de varios documentos que fueron presentados a lo largo del proceso que el Sida en pacientes con hemofilias severas presentaba un desarrollo particular (ver fs. 4996).

Estas circunstancias me permiten advertir que otro curso de prescripción comienza a correr desde la aparición del Sida.

Siguiendo con el análisis, cabe destacar que la parte demandada, por una parte y para intentar eximirse de responsabilidad, utilizó el argumento de la insuficiencia de conocimiento científico a la época de los contagios. Sin embargo, a la hora de fundar su excepción aseguró que la actora debía saber con certeza las consecuencias de su infección, lo que no parece guardar demasiada coherencia.

En suma, tal como afirma Kemelmajer de Carlucci, “la cuantificación de los daños varía según múltiples factores. Como regla, puede afirmarse que no es lo mismo el daño sufrido por una persona seropositiva que por un enfermo de sida”. En ese marco, se deberían discriminar los reclamos de la actora y declarar prescriptos aquellos padecimientos que hayan surgido dos o más años de la demanda.

A fs. 114 vta. fueron descriptos los daños. En este contexto y por la manera en que fueron enunciados, considero que se encuentran prescriptos los siguientes: reducción de la esperanza de vida, sufrimientos físicos y morales, aislamiento, perturbaciones en la vida de la familia, social y laboral, perjuicio sexual, procreación no debida y gastos extraordinarios de atención del menor S P. En cambio, serán objeto de resarcimiento: todos aquellos “perjuicios sufridos desde la aparición de la enfermedad SIDA consistentes en las consecuencias físicas, psíquicas y costo del tratamiento de las siguientes enfermedades: patologías de orden psiquiátrico, infección bronquial, candidiasis oral y retinitis por citomegalovirus. También comprende gastos por medicación antiviral”. En la ampliación de demanda de fs. 166 vta., lo que también será objeto de tratamiento, se mencionó que “la actora ya no puede trabajar pues día por medio debe someterse a sesiones de más de dos horas, de inyección de medicamentos por vía endovenosa, y ya se encuentra muy debilitada.” Varios de estos aspectos serán inconducentes y abstractos, ya que los perjuicios que invoca fueron absorbidos por el daño mayor, consistente en la pérdida de su vida.

Para concluir, aun si -como he explicado- admito que la cuestión debatida pueda ser dudosa, no solo fáctica sino también doctrinariamente, no puede ser pasado por alto que la jurisprudencia ha resulto en numerosas oportunidades que la interpretación de la prescripción debe ser restrictiva y, en caso de duda, ha de estarse por la solución más favorable a la subsistencia de la acción.

Una reseña de sentencias que, en España, resolvieron que el plazo no empieza a correr cuando se diagnostica el contagio, puede verse en la obra de José Guerrero Zaplana, Las reclamaciones por la defectuosa asistencia sanitaria, Editorial Lex Nova, p 183 y ss. Remito a su lectura para evitar tediosas repeticiones. Allí puede verse que las opiniones sobre la cuestión no son unánimes.

Finalmente retomo las palabras de Lorenzetti en cuanto a que la prescripción liberatoria es un instituto que no es neutral en términos de distribución económica y de justicia conmutativa. Ha dicho Cipriano que “cada expediente judicial es, ante todo, la búsqueda de una solución a la cual el juzgador dará una respuesta justa. Como búsqueda, despierta inquietudes.” (La humanidad del expediente judicial y otros ensayos judiciales, Depalma, 1976, pág. 21). Agrego: esas inquietudes deberán ser resueltas de acuerdo con la interpretación más justa de ley. Entiendo que la que aquí se propone se encuentra en equilibrio con estos parámetros.

d) Corresponde tratar los argumentos esgrimidos por los médicos demandados.

En su contestación, el Dr. Tezanos Pinto adujo que la actora en su demanda (fs. 125 vta.) les había imputado a los médicos el haber realizado una citación deficiente a la reunión informativa referente al HIV. Aseguró además que paciente solo fue F P y que “la acción cuasidelictual consistió en haber omitido –a pesar de haber tenido la información pertinente– las indicaciones de prevención al Sr. P que requería el cuadro que padecía” (fs. 326 vta.). Anselmo adhirió a fs. 351/352 y a fs.780/800 lo hizo el Dr. Pérez Bianco.

Considero que las acciones que se les imputan a los médicos se refieren a cuestiones que se vinculan únicamente con el contagio del HIV y no con los daños emergentes del SIDA. Es decir, lo que se achaca es, como dicen los codemandados, que no le hayan aportado a su paciente, F P, información suficiente, de manera tal que se hubiera evitado el contagio a su mujer y, en consecuencia, a su hijo. Con respecto a que la Sra. B era paciente de los médicos demandados y que, por lo tanto, debería aplicarse la prescripción decenal, considero que, por la manera en que se han esbozado los hechos en la demanda, la situación debe interpretarse como recién se lo ha hecho. Se imputa haber dado información deficiente a F P lo que acarreó el contagio de la Sra. By su hijo. Respecto de esa situación, la Sra. B tenía dos años para demandar desde el conocimiento del contagio.

Es claro que esto se relaciona directamente con evitar el contagio del HIV y, por ende, queda enmarcado dentro de los daños que se han enunciado como prescriptos.

e) Por último, sin perjuicio de los agravios vertidos por las codemandadas referidos a las costas, en atención a como se propone la cuestión en esta instancia y teniendo en cuenta que el tema traído a debate se ha presentado dudoso, propongo al Acuerdo que las costas tanto en lo que respecta a la prescripción de los laboratorios, como las vinculadas a los médicos, sean impuestas en el orden causado (artículo 68, segundo párrafo del CPCC).

IV) Es preciso pasar ahora al tratamiento del fondo de la cuestión. Ello se hará únicamente respecto de los laboratorios demandados, de conformidad con lo que se ha expuesto en el punto anterior.

Adelanto que tendré por probado que el contagio del virus del HIV que sufrió el marido de la actora (y que luego le transmitiera a esta) fue consecuencia del uso de los concentrados fabricados, importados o comercializados por las demandadas.

Abordaré en primer término la prueba producida en los autos venidos ad effectum Ostrovsky, Moisés y Piana de Ostrovsky, Nélida María Elisa s/ querella”, no sin antes traer a colación un fallo de primera instancia de este fuero en el que sabiamente se decidió que “difícilmente pueda la parte actora –paciente– probar en forma precisa cuándo y cómo resultó contaminada con un virus (...) Es en casos como este que la prueba indiciaria y su encadenamiento lleva a presunciones judiciales válidas para establecer no solo un nexo causal material sino plasmarlo en un juicio de adecuación causal suficiente para atribuir el daño a la actividad humana antecedente” (JA 2000-II-585). En ese contexto, analizaré las constancias de la causa. Aclaro que todos los destacados me pertenecen.

A fs. 41, depuso Pedro Raúl Pérez, médico que en el año 1984 era Jefe del Departamento de Hemoterapia y Hemofilia y Jefe del departamento de Investigación Clínica. Manifestó: “en el año 1983/1984 se comienza a conocer en el mundo una enfermedad viral que se transmitía por los concentrados que se aplicaban a los hemofílicos. Que el virus se llamó de inmunodeficiencia adquirida. Que a partir de ese momento la Federación Internacional de la hemofilia impartió normas a nivel internacional aconsejando que se restringiera la aplicación de concentrados a las situaciones de riesgo. (...) Que recuerda que se estudiaban entre dos y tres pacientes por día, hasta un total de aproximadamente 800 pacientes, pues no todos utilizaban concentrados”.

A fs. 223 declaró Dr. Armando Enrique Anselmo. Adujo que en noviembre de 1984 ingresó al Instituto de Investigaciones Hematológicas de la Academia Nacional de la Medicina, que fue asistente del Dr. Pérez Bianco en el servicio de hemoterapia y hemofilia. Que cuando el dicente ingresó ya había algunos hemofílicos que tenían síntomas cuyo origen se desconocía. Que luego con el tiempo se detectó sobre todo en Francia y en Estados Unidos la existencia del virus hasta que en un momento se comprobó que los concentrados que se aplicaban a los hemofílicos estaban contaminados por un virus.

A fs. 345 se puede observar un documento que informa que en la Argentina, de 1128 pacientes hemofílicos, habían sido examinados 467, de los cuales 163 eran positivos (35%)

A fs. 552 vta., el Dr. Guillermo Rafael Muchinik expresó que cuando se empezó a estudiar a los primeros pacientes con hemofilias más severas y por lo tanto con mayor cantidad de concentrados, los porcentajes de seropositividad superaban ampliamente el cincuenta por ciento.

A su vez, a fs. 618, en el trabajo acompañado, “Síndrome de inmunodeficiencia adquirida del adulto”, de Dra. María Elena Estévez (trabajo presentado en la S.P.O. de la A.N.M celebrada el día 9 de abril de 1984), se lee: “El SIDA presenta una distribución en distintos grupos de poblaciones de riesgo muy particular, claramente definidos: [...] Hemofílicos que reciben el factor VIII liofilizado.”

En la causa penal que se analiza también se puede ver un trabajo presentado en la SPO de la ANM del 6 de agosto de 1984 por los Dres. Pérez Bianco, Tezanos Pinto, entre otros (“Estudio de la inmunidad mediada por células en pacientes hemofílicos”). Allí se señaló: “Se ha postulado....SEGUIR:
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